Santo Domingo.– La energía registra en 2026 sus niveles de precios más elevados de los últimos años en América Latina y el Caribe, impulsada por el aumento sostenido de los combustibles y las consecuencias económicas derivadas de la guerra en Oriente Medio. La inflación energética regional alcanzó en junio un 8.03 % interanual, convirtiéndose en la más alta del año.

Expertos atribuyen este comportamiento al impacto que el conflicto en la región del Golfo Pérsico ha tenido sobre los mercados internacionales del petróleo y los combustibles refinados. Las tensiones geopolíticas han afectado importantes rutas marítimas de suministro energético, especialmente el estrecho de Ormuz, considerado una de las principales arterias para el transporte mundial de crudo.

La incertidumbre generada por el conflicto ha provocado aumentos en los costos del petróleo, el gas y otros derivados energéticos, repercutiendo directamente en el precio de los combustibles que consumen hogares, industrias y sistemas de transporte en numerosos países.

Analistas advierten que el encarecimiento de la energía podría continuar durante los próximos meses si persisten las tensiones en Oriente Medio y las dificultades en las cadenas globales de suministro. Además, el incremento de los costos energéticos suele trasladarse a otros sectores económicos, elevando los gastos de transporte, producción y distribución de bienes y servicios.

El aumento de los combustibles también ha generado preocupación entre gobiernos y organismos internacionales debido a su impacto en la inflación y en el costo de vida de la población, especialmente en países dependientes de las importaciones de hidrocarburos.

Especialistas consideran que la situación energética global seguirá estrechamente vinculada a la evolución del conflicto en Oriente Medio, mientras los mercados observan con atención cualquier evento que pueda afectar la producción, refinación o transporte internacional de petróleo.